
decidí no ocultar más; lo que siento.
Desecharé el taparrabos; y exhibiré mi desnudez, irreverente, indómita...
para que todos se arrodillen ante ella y la adoren en el oráculo tortuoso de su asombro.
Renuncio al raciocinio, al pudor indemne.
Renuncio al raciocinio, al pudor indemne.
Y me bañaré en la fuente transparente de mis entrañas.
No dudaré un segundo si he obrado correctamente.
Es la necesidad la que me domina,
la pasión la que me inspira,
la humildad la que me gobierna.
Hoy...decidí despojarme sin rituales...
de mis armaduras,
de mis escudos,
de mis tácticas.
Acá estoy presta a confesarte...
que te amo.