
Siguen pasando mis días lentos,
convertidos en esperanzas sin sentido.
Me he deshecho ... queriendo encontrar en ellos un disfraz a mi medida,
y solo he encontrado al eterno retorno de tu recuerdo.
Te he pensado noventa y un veces, sin tregua.
Y he caído en la tentación de preguntarme, si he sido correspondida aunque sea una milésima vez de lo inmensurable.
Pero, temo tanto a la respuesta que tanto anhelo y no tengo. Que prefiero continuar, sin preguntar. Que prefiero continuar, sin responderme.
Sí, acá estoy.
Acompañando mis días extensos, mis días lentos.
Preguntándome cuando pelearás con mis recuerdos y no los visites (…) nunca más.
Contexto: Hoy ha sido uno de esos días, cuando he querido enviarte este email. Gracias a Dios he vencido al teclado....